TODAS LAS
PALABRAS QUE TE QUIERO DECIR SE ME ROMPEN ENSEGUIDA. No me quedan flores, me
arrancaron la raíz, se pisaron las semillas. ME DI CUENTA TARDE, QUE TE PERDÍ,
POR PENSAR QUE TE TENÍA. Creo que los bares se deben abrir para cerrar las
heridas; Y TODAS LAS NOCHES, ME ACUERDO DE TI, y te olvido cada día.
"Ella jamás tendría una varita de princesa , solo unos tacones y un hermoso cabello con el que conquistaría el mundo. No volvería a sostener una taza de café en una fría mañana de invierno , si no un tequila que le hiciera olvidar. No volvería a romper sus sueños contra el suelo , ni a gritarlos contra el cielo, dejó de ser escuchada. Sus gritos se escaparon en lágrimas , y las lágrimas formaron el escudo que la protegió del mundo."
jueves, 27 de septiembre de 2012
domingo, 23 de septiembre de 2012
Profundizando.
Me despierto, como
siempre, entre mis sábanas. Y en la milésima de segundo que mis ojos tardan en
abrirse, en mi cabeza surgen un millón de pensamientos. Siento que hoy va a ser
mi día, que me voy a levantar dispuesta a comerme el mundo. Pero no, en el momento
en que mis ojos terminan de abrirse, vuelvo a la realidad. Pienso que no tengo
ninguna razón por la que levantarme de la cama, y mis ganas de sonreír van
cayendo en picado, ¿por qué? Pues bien, os lo diré, a ver si así os dais cuenta
un poco de las cosas.
Se me hace muy complicado
levantarme cada día con la idea de que mi abuelo no está, no solo en Lugo, sino
que tampoco en Gijón. Es muy difícil asimilarlo, puesto que mi abuelo era el
mejor, sin exagerar. Era el único que me daba la razón cuando la tenía, era el
único que sabía que cuando yo lloraba no tenía ganas de hablar, por lo que no
me pedía explicaciones, solo me abrazaba. Era él siempre el que me ponía
delante de todo y de todos. Y ahora ya no está. Se hace muy duro, porque no era
solo mi abuelo, no, era la única persona que me entendía y me apoyaba. Y se ha
ido.
Mi abuelo lo era, lo es,
y lo será todo. Pero también está mi padre. Bien, veréis, mi padre ahora mismo
también lo es todo. ¿Que por qué? Muy sencillo. No es un padre cualquiera, no.
Normalmente se suele decir, que las hijas compaginan mejor con sus madres. Pues
en mi caso no. Mi padre lo es todo. Mientras mi madre se dedica a pasar de
todo, mi padre es el que siempre está conmigo, el que entiende que me agobio,
que estoy nerviosa, que no se toma mal una mala contestación mía, porque sabe
que estoy mal. Eso es comprensión, sí. Y tampoco está, no está aquí, a mí lado.
Hace dos semanas que se fue a Gijón, y están siendo los peores días de mi vida.
Lloro día tras día, y mi padre no está aquí para abrazarme y preguntarme “¿A
quién tengo que pegar?”. No está para decirme que no merezco estar como estoy
por culpa de nadie, no está para decirme que valgo más que cualquier palabra.
No está para darme su discurso de que era su niña, y siempre lo seré, por mucho
que crezca. Y eso, dadas mis circunstancias, duele. Porque un padre siempre
dice la verdad, no sería capaz de mentirme a mí, su propia hija, es por eso que
sus palabras son las únicas que me creo. Y si lo echo de menos ahora, que
‘solo’ van dos semanas, no me imagino más adelante.
También están las
personas que tratan de amargarme la existencia. Y las llamo personas por no
llamarlas otra cosa. Sí, esa gente que lo único a lo que se dedica es a
inventar sobre mi vida, a mentirles a los demás sobre mí. Gente que se cree que
me conoce a la perfección, que creen que saben todo lo que me pasa y cómo me
siento a cada momento, cuando en realidad no tienen ni puta idea de lo que hay
en mi vida. ESA GENTE. ¿Sigo? Gente que miente. Y hace daño. Dicen que les
importo, dicen que me quieren, y no es así. No sé por qué lo hacen, y a decir
verdad, no quiero ni saberlo, pero hacen daño. Porque al final todo se termina
sabiendo. No sé si son conscientes del daño que me hace, de la mierda que me
hacen sentir. Si son conscientes, son unos hijos de puta en mayúscula y con
todas las letras, y si no lo saben, es que no me conocen en absoluto.
Y, por último, lo más
difícil de obviar. Algo a lo que me enfrento día a día desde hace mucho tiempo.
Sí, se trata del pulso que están haciendo mi cabeza y mi corazón. Mi cabeza
piensa, y me dice día a día “Tania, no necesitas a nadie para complementarte.
Tú sola eres una persona, no eres una mitad de nada. Una princesa sigue siendo
princesa sin su príncipe. No te rayes por nada, todo llega, no te impacientes,
no trates de encontrarlo ahora. Sonríe,
y levanta la cabeza, que se te cae la corona”. Sí, aunque no lo creáis, esto es
lo que pienso. Y cuando estoy a punto de hacerle caso a mi cabeza, aparece mi
corazón, sin darse por vencido en esta batalla. Siento una presión dentro de
mí, mientras me dice “Tania, necesitas el cariño de alguien, necesitas a
alguien con el que compartir tu amor, y tu vida. Y sabes que ese alguien es él.
Sabes que probablemente te hará daño, es más, estoy segura de que te lo hará,
pero venga, arriésgalo todo, el que no arriesga no gana. Es tu media naranja,
sin él no eres absolutamente nada, sin él a tu lado te va a resultar imposible
sonreír”. ¿Y qué hago? Rayarme; rayadas por aquí, rayadas por allá.
Todo esto es la razón por
la que cada día tengo que soltarlo todo en un par de llantos, esto es todo lo
que me impide sonreír y ser feliz como me gustaría. ¿Me entendéis ahora? ¿Por
qué creéis que cuando me preguntáis qué me pasa no os lo cuento? No es porque
no confíe en vosotros, no es porque os esté mintiendo. Es porque no soy capaz
de explicarle a nadie lo que acabo de escribir ahora. ¿Os pensáis que es fácil
contestaros con lo que en realidad me pasa? No, no es para nada fácil. No
siempre tengo ganas de contar cosas, es más, pocas veces tengo ganas de hablar.
Me ha resultado muy difícil decir todo
esto, pero ahora espero que antes de hablar, os pongáis en mi piel. Y que
cuando os contesto “No me pasa nada, son solo rayadas”, sepáis de que se trata.
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