jueves, 2 de agosto de 2012

--


“Me abracé a tu recuerdo. Derramé mil y una lágrimas imparables que hicieron viajes secretos en busca de tu presencia. Muchas noches me hice poetisa solo para ti. Incluso mis sentimientos, maltratados por la trama, se convirtieron en tus esclavos. Solo para conservar este amor podrido de esperanzas sin sentido ni razón. Mi cuerpo, mi alma, quedaron vacíos ante este derrumbamiento sensiblero. Creí que tú tenías la culpa del interminable sufrimiento que afligía. Ahora sé que yo soy la única que perdió la razón un capricho insatisfecho. Puedo demostrarte que solo le vendí mi tiempo a esta tortura llamada desamor, pero también puedo decirte que nunca me quisiste como yo quería que me quisieras.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario