"Ella jamás tendría una varita de princesa , solo unos tacones y un hermoso cabello con el que conquistaría el mundo. No volvería a sostener una taza de café en una fría mañana de invierno , si no un tequila que le hiciera olvidar. No volvería a romper sus sueños contra el suelo , ni a gritarlos contra el cielo, dejó de ser escuchada. Sus gritos se escaparon en lágrimas , y las lágrimas formaron el escudo que la protegió del mundo."
domingo, 14 de octubre de 2012
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Me rodeó con los brazos,
me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró
vida propia. “Para siempre”, concluyó.
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