Buena pregunta. Mi vida es una puta montaña rusa, sí. Un continuo vaivén de emociones, puedo estar radiante un día, y de repente llorar hasta desteñir. Ganas de coger los cascos y despedirme del mundo por un momento. Ganas de pegarle una hostia a la pared, aún sabiendo que me haré daño. Y, casi siempre, ganas de nada.
Y a veces me paro a pensar. Pensar en cosas que, sinceramente, no sé ni a qué vienen. Pero las pienso, y les doy mil vueltas. Como, por ejemplo, “¿Será el amor de mi vida?”; “¿Merece realmente aguantar tanto de alguien?”; “¿No estaba mejor hace unos meses con quien estaba?”. Preguntas a las que no les encuentro respuesta, o cuya respuesta va cambiando cada día. Y así me paso yo las horas, buscando solución a problemas irresolubles, buscando la puta felicidad en dónde me gustaría encontrarla. Es decir, yo soy de las personas que piensan “Me gusta esto, la felicidad tiene que estar ahí”. No sé si me explico bien, yo me entiendo. Soy de las que buscan la felicidad en un sitio en concreto, para ser más exactos, fuerzo la felicidad. Y luego todo se desmorona. ¿Eso será bueno? ¿Debo, quizás, esperar a que la felicidad llegue de la mano de alguien, en vez de buscarla en manos de quien yo quiero que llegue?
¿Veis? Más preguntas sin respuesta. No tengo ni idea de por qué escribo esto. Quizás para desahogarme, o para que la poca gente que lo lea, se ponga en mi lugar, y entienda por qué a veces nada es fácil para mí. Para que sepan la razón por la cual muchas veces soy tan insoportable, que ni siquiera a mí misma me aguanto. Para que sepan la razón de mis cambios de humor. Para que entiendan el por qué de mis lágrimas. Y para que, quizás, cuiden más sus palabras. Sí, aquellas que probablemente sean las causantes de todo esto.

Estoy aqui.
ResponderEliminarEres la mejor.
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