Y
eso es completamente cierto. A veces empiezas una relación pensando que será
perfecta, emocionada, con ilusión. Incluso empiezas a pensar que el chico es el
mejor que existe. Eso es porque estás ciega. Porque sabes que tiene muchos
fallos, te lo demostró, pero no quieres admitirlo. Y termina mal todo.
Termináis sufriendo los dos, a veces tú más que él. Y entonces es cuando te das
cuenta de que aunque no exista el chico perfecto, ese ni se le acerca. Y caes,
otra vez, como muchas veces habías caído antes, y poco a poco te va costando
más levantarte.
¿Y
entonces? Entonces aparece él. Un chico completamente diferente, al que apenas
conoces, pero que no te pudieron hablar mejor de él. Un chico extremadamente
guapo y, casi segura dices, que perfecto en comparación con los anteriores. Y, a
pesar de haber estado apenas unas horas con él, te pillas. Pero es diferente.
Notas que no es como cuando te pillaste por los otros, notas que algo cambia. Y
no sé qué será, pero me encanta, y tengo la sensación de que esto sí que será
perfecto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario