viernes, 13 de julio de 2012

~En busca de la felicidad.

A veces me pongo a pensar. Sí, esos pequeños momentos de reflexión que todos tenemos cuando estamos tumbados en la cama, o relajados en la bañera. 


Y me di cuenta de que he estado perdiendo el tiempo. ¿En qué sentido? En buscar la felicidad. Siempre me empeñé en hacer todo lo posible para ser feliz, en buscar el amor, ese que es o será, en gran parte, el portador de mi felicidad. Siempre buscaba la perfección en una relación, buscaba que todo fuera como siempre quise. Y hacía todo lo posible para que fuera el típico cuento de princesas, con un príncipe que me despertara día a día diciéndome lo mucho que me quiere.

Pero, ¿sabéis qué? No todo es así. El amor llegará a mi vida cuando ésta lo crea oportuno. Cuando crea que lo necesito de verdad, y cuando sepa que lo voy a saber cuidar, y lo voy a saber apreciar como realmente se merece. El amor entra en la vida de alguien por sorpresa. Incluso puede ser quien menos imagino. Pero será, y llegará, y estoy convencida de que será todo perfecto. Como también estoy convencida de que será el portador de mi felicidad. ¿Sabéis lo que pienso? Que yo tengo guardada la felicidad de alguien, el mismo alguien que tiene guardada la mía. El caso no es buscar o intentar hallar de quién es la felicidad que poseo, el caso es esperar a que ambos nos juntemos por casualidad, por azar quizás, y descubramos que ahí está el final de nuestro camino por separado, y el principio de un nuevo camino juntos. El principio de un cuento. El nuestro propio, nuestra propia historia. Que no se parezca en nada a las del resto, que no sea el típico cuento de princesa que yo siempre he intentado conseguir. Que sea una historia única, creada por los dos. Y así será, lo sé.

Porque como tengo dicho en otras entradas, la felicidad llegará en manos de alguien, no la tengo que buscar en manos de quien me gustaría que llegase. 

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