No
podría elegir algo en concreto. Podría ser su mirada, esos ojos marrones que
tanto me gustan, o esa sonrisa que saca a relucir los hoyuelos en sus mejillas
que lo hacen tener carita de niño. También podría quedarme con su culo tan
suyo, tan... no sé, perfecto. O con sus manos cuando agarran las mías, sus
brazos cuando me rodean porque tengo frío. Su voz en todos y cada uno de los
formatos, el de cuando me susurra al oído las letras de "te quiero",
la vocecilla que le sale cuando me intenta picar. La forma en que me mira
cuando le digo que me encanta, o eso que me hace sentir como una auténtica
princesa cuando estoy a su lado. Podría seguir, pero creo que ya entiendes que
es imposible coger una virtud de infinitas que tiene.
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