El
frío se ha anticipado al invierno, y el espíritu navideño se anticipa a las
propias navidades. Paseas por el centro, y un haz de luces con formas de
campanas cubre todas las cabezas. Los árboles con adornos y los muñecos de Papá
Noel decoran las ventanas de los edificios. Las hojas caídas del parque que
dejó el otoño, al invierno le da por vestirlas de blanco. Esas hojas que
pisamos juntos. El agua del estanque está ahora congelada, y tus “te quiero” se
disfrazan con vaho cuando salen de tus labios. Tus besos en el cuello se enredan
con mi bufanda de punto, y mis guantes son ahora los que acarician tu cara. Quererte,
amarte, en la estación más fría con el corazón caliente. Meterme en tu
chaqueta, entre tus brazos, con la excusa de que estoy helada. Besarte aunque
no tengamos una hoja de muérdago encima. Quiero poder seguir sumando recuerdos
a nuestras mentes, quiero que sigas siendo la razón por la que escribo, acordarme de la casi mitad de año que estuve junto a ti, y de empezar otro nuevo con tus besos. En
resumen, te quiero a ti. Así que, ponte un lacito, que mi árbol de Navidad te
espera bajo sus ramas, y yo bajo mis sábanas.
"Ella jamás tendría una varita de princesa , solo unos tacones y un hermoso cabello con el que conquistaría el mundo. No volvería a sostener una taza de café en una fría mañana de invierno , si no un tequila que le hiciera olvidar. No volvería a romper sus sueños contra el suelo , ni a gritarlos contra el cielo, dejó de ser escuchada. Sus gritos se escaparon en lágrimas , y las lágrimas formaron el escudo que la protegió del mundo."
domingo, 2 de diciembre de 2012
martes, 27 de noviembre de 2012
"¿Qué es lo que más te gusta de él?"
No
podría elegir algo en concreto. Podría ser su mirada, esos ojos marrones que
tanto me gustan, o esa sonrisa que saca a relucir los hoyuelos en sus mejillas
que lo hacen tener carita de niño. También podría quedarme con su culo tan
suyo, tan... no sé, perfecto. O con sus manos cuando agarran las mías, sus
brazos cuando me rodean porque tengo frío. Su voz en todos y cada uno de los
formatos, el de cuando me susurra al oído las letras de "te quiero",
la vocecilla que le sale cuando me intenta picar. La forma en que me mira
cuando le digo que me encanta, o eso que me hace sentir como una auténtica
princesa cuando estoy a su lado. Podría seguir, pero creo que ya entiendes que
es imposible coger una virtud de infinitas que tiene.
martes, 20 de noviembre de 2012
&
“Fui hecha para mantener tu cuerpo caliente, pero soy fría como el
viento que sopla, así que te pido que me sostengas entre tus brazos.”
viernes, 16 de noviembre de 2012
Fundiste tus labios con la punta de todos mis dedos.
Tómame, de los pies a la cabeza, porque quiero ser la lava que derrama tu volcán de miel. Bésame, tápame la boca con tu boca, porque quiero arder. Ardor que fue bajando hasta el cinturón que tú desabrochaste sin ningún pudor; empapaste todas las ventanas de mi desordenada habitación. Qué cálido aliento se escapa de ti, se pierde en mi cuello de principio a fin. Desde que me rozaste yo ya me rendí, tú me vas a sentir.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
"Hablo
de él. Hablo de cómo alguien se convierte en motivo y acción, e incluso la
fusión de ambas. De como el minutero y hasta el segundero tiemblan cada vez que
da un paso hacia el siguiente número si él no está cerca. De cómo conjugar su
sonrisa en gerundio. Hablo de joder al velocímetro de su pecho, de revolucionar
los horarios y olvidar el sueño por los sueños. De hacer el amor y que el amor
nos haga estar así. De vivir entre puntos suspensivos y olvidar los de sutura."
lunes, 12 de noviembre de 2012
Sleepness.
Suena
“Donde todo empieza”, de Fito y Fitipaldis. Tania no da conciliado el sueño, y
dentro de 4 horas tiene que levantarse.
No
para de dar vueltas en la cama, abre y cierra los ojos continuamente. En uno de
esos momentos, ve en la total oscuridad de su habitación, la carita de niño que
tanto le gusta. La ve de perfil, y revive
aquella sensación de felicidad cuando posó su nariz en la mejilla de él, y
es como si volviera a sentir su olor. Sonríe, sonríe una y otra vez, aún sin saber exactamente si tiene motivos
para ello. A ella le basta con rememorar aquella(s) tarde(s), en las que su
único anhelo era que se parase el tiempo.
Se
levanta, se pone las botas y la bufanda y va a la cocina. Ve tabaco en la mesa,
y piensa, “¿por qué no?”. Se calienta
un gran tazón de café solo; está segura de que esa noche no va a dormir. Sale a
la terraza, y el frío le golpea en la cara. “Qué
daría porque él estuviera aquí ahora, para abrazarme”, piensa, mientras
camina hacia el fondo. Apoya el cenicero y el tazón en el borde del muro,
enciende el cigarro y cierra los ojos. Exhala el humo, y cuando lo suelta,
respira profundamente. El aire está frío, el invierno se está anticipando
demasiado. Mira la Blackberry mientras le da la última calada a su tercer
cigarro. 5:57am. No está mal, se había pasado toda la madrugada pensando en él. Se pone los cascos;
suena “Vis a vis” de Leiva.
“Me encantas”; “eres mía”, “cuando estoy
contigo…”; cada una de esas frases hacía eco en su mente, al compás en que él pestañeaba en su
imaginación, y siguiendo el ritmo exacto en que su corazón latía en el
momento en que esas palabras salieron de sus labios, hace ya.
Pasan
las horas, y ella sigue de pie, frente al patio del colegio. No son vistas muy
agradables, desde luego, pero ella sigue con esa sonrisa. Piensa que todo es bonito si está pensando en él. Y
efectivamente. Son las 7:55am y Tania decide entrar, con la taza de café medio
llena y un cigarro a medio consumir. No le hace especial ilusión tener que
encerrarse cinco horas y media en esas cuatro paredes que no le daban la
libertad absoluta que quería tener con él, pero al menos, pensaba, tenía toda
la libertad del mundo para imaginar.
Iba a ver su mirada, y ese era el
motivo suficiente para salir a la calle con las fuerzas que necesitaba. Suena “Voy a comerte”, otra de Leiva. Es feliz, y no se puede negar.
16 añitos, fiera.
No
sé por donde empezar, porque es que hay tanto que mencionar.Que eres mi maps,
mi mejor amigo, desde hace un año no hiciste más que sacarme
sonrisas. Supiste ganarte mi confianza desde el principio, hasta tal punto que
ahora confío ciegamente en ti, sé que puedo contarte lo que sea, que no me vas
a fallar. Fuiste el que me abrazó cuando lloraba, el que estuvo ahí cuando
todos me dieron de lado, el que quiso darlo todo por verme bien. Y, ¿sabes? Eso
se agradece, y mucho. Estuviste siempre a mi lado, hasta cuando no lo merecía,
cuando nadie me soportaba, tú permaneciste conmigo. Supimos vencer todos los
putos obstáculos, conseguimos arreglarlo todo siempre. Eso es amistad, la mejor
amistad. Por eso que estoy aquí, escribiéndote esto, porque te quiero un montoncísimo,
mejor amigo, y este es el primer año de muchos que nos quedan. Dijimos siempre,
y siempre será. Así que espero que disfrutes de tus 16 como solo tú sabes
disfrutarlos, que voy a estar otros 365 días más a tu lado, y así año tras año.
Muchísimas felicidades, cielo, te quiero mucho mucho muchísimo.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Buenos días, mi pequeño.
Despierta ya, que van
siendo horas, y te echo de menos. Solo quiero que sepas que eres mi vida
entera, que si me faltas me muero. Que eres lo primero en lo que pienso al
despertarme, que eso es lo que me alegra el día, abrir los ojos y ver tu
sonrisa por todas partes. Y ya que tú haces más bonitos mis despertares, haré
que tú hoy por lo menos te levantes con esa carita de felicidad y esos hoyuelos
que te salen al sonreír que tanto me enamoran. Te quiero mucho más que ayer,
pero bastante menos que mañana. Aunque, la verdad, lo del “te quiero” ya se
queda muy corto, es algo muy general para expresar algo tan específico que
siento por ti, SOLO POR TI. Y si te estuviera despertando en persona, ahora sería
el momento en el que te agarraría los mofletes, te daría un beso, y te diría en
bajito “me encantas”. Pero no te preocupes, llegará ese día; y tú serás feliz,
pero yo, no te imaginas cuánto. Eso, que buenos días, mi amor.
sábado, 3 de noviembre de 2012
16203119.
El insustituible paraíso en el que me encuentro
cuando rozo tus labios. La manera en que el corazón se me acelera cuando me
muerdes el labio inferior. El hecho que hace que me eleve hasta lo más alto del
cielo cada vez que me miras y me sonríes. La nube en la que parece que estoy
cuando me abrazas fuerte. Y esa inconfundible sensación de felicidad cuando me
susurras “eres mía”. El roce de mi nariz con tu mejilla, y lo perfectas que se
ven tus manos cuando agarran las mías. Todo eso y más, hace que a cada minuto
me enamore más de ti, que cada vez que piense en tus besos suelte un grito,
pensando para mis adentros “¿cómo puedo tener tanta suerte?”. También tendrá
algo que ver que seas el niño más bonito que vi, los hoyuelos de tus mejillas
al sonreír que me hacen sonreír a mí. Que a cada minuto esté pensando en ti, en
cómo sería volverte a ver, o el hecho de que tus defectos sean virtudes a mis
ojos. Que la respuesta a todos mis arrebatos de felicidad sea tu nombre. Lo que
hace que tus ojos marrones hagan competencia a cualquier amanecer o anochecer
por la ventana, todo eso de que tú eres el único motivo de seguir de pie. Por eso
es que sonrío cada vez que alguien pronuncia tu nombre, a la vez que me dicen:
“Tania, estás enamorada”, y yo contesto: “Sí, y no lo cambio por nada”.
miércoles, 24 de octubre de 2012
♥
Porque
no todo lo que empieza, acaba. No todos los "nada es para siempre"
son verdad. No todo lo que sube, tiende a bajar. Ningún final tiene que ser
triste siempre, es más, no tiene por qué haber un final. No todo depende de la
puntería de Cupido, no todas las historias están escritas desde que nacemos.
Nuestra historia es un libro, un libro con portada, pero no contraportada. Con
un índice con más capítulos que días tiene un siglo, con infinitas páginas en
blanco, y una pluma con nuestros nombres. Metáfora fácil: la historia la
escribiremos nosotros.
En los primeros capítulos, primeros besos y primeras
experiencias. Discusiones tontas que terminan con una escena de sofá,
abrazados. Tardes comportándonos como los niños que hace poco dejamos de ser,
con cosquillas en la cama, inaugurando una nueva etapa de nuestras vidas.
Capítulos después, despertares en la misma cama. Con abrazos, y "buenos
días, mi princesa" de los que jamás me cansaré. Un cigarro en la terraza,
después de un desayuno en el salón de nuestro piso. Discusiones no tan tontas,
siempre con final feliz y un polvo de reconciliación. Un "eres mía, y yo
soy tuyo" por aquí, también un "eres la mujer de mi vida" por
allá.
Seguidamente, los capítulos de la felicidad nunca antes alcanzada,
alianza y un largo velo. Besos en el balcón del hotel de una ciudad en la que
amanece más temprano y el sol se pone de último. Chupetes y peluches encima de
una cama con sábanas de princesas.
Capítulos después, paseos lentos por los
rincones más apartados de la ciudad, cada uno de ellos testigo de nuestra
historia a lo largo de los años. Recordando el abrazo de aquel banco del
parque, el beso empapados en el centro. Comprar regalos para nuestros nietos en
la misma tienda en la que solíamos comprarnos los detalles de cumplemeses.
Una
historia inacabable, un libro perfecto, en el que todas las páginas llevan
escrita la frase "Felicidad máxima". Así, iremos escribiendo un libro
jamás escrito, jamás contado, nunca antes inventado. Porque nosotros, por si no
lo supiste desde el principio, somos la excepción de todas las reglas.
domingo, 14 de octubre de 2012
*
Me rodeó con los brazos,
me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró
vida propia. “Para siempre”, concluyó.
HE.
Lo mucho que quieres a
una persona, se mide en tiempo. Sí, en el tiempo en que pasas pensando al día
en dicha persona. Y lo que yo te quiero a ti, mide 24 horas; 1440 minutos.
Puede parecerte una exageración, quizás para muchos lo sea. Pero cuando quieres
tantísimo a alguien, un "te quiero" no es suficiente, ni una entrada,
ni dos ni tres. Nunca nada será suficiente para demostrarte lo mucho que te
quiero, lo mucho que me importas, y lo mucho que pienso en ti.
Puedes tener un millón y medio de defectos, que a mis ojos no lo serán. Puedes, también, mirarte en un espejo y pensar que eres feo, del montón, guapo, o guapísimo, sin embargo a mí me parecerás el chico más lindo que pueda existir. No hay nadie perfecto, pero tú eres la persona que más se acerca a ese término. Puedo mirar otros ojos, que siempre pensaré que tu mirada es la más bunita. También sabré que tus mofletis son los más monos y perfectos que he visto. Siempre veré tu sonrisita como la más mona que haya, siempre pensaré que tu boca, tu nariz, tu culo superan con creces a las del resto. Y podría seguir nombrando cosas de ti que me gustan o, mejor dicho, que me encantan. Esa risa tonta que te sale a veces. Eso que me hace sonreír cada vez que te escucho. Todo, tú. La razón por la que me sale esa sonrisilla tontita cada vez que oigo tu nombre, lo que hace que piense que eres el mejor que existe, que nunca habrá otro como tú. La razón de todo esto es que te quiero. Pero no como se quiere normalmente, no. Más de lo que se suele querer a alguien.
Y pienso luchar, porque yo lucho por lo que quiero; y a ti, precisamente, lo único que hago es quererte. Pienso luchar por ocupar el lugar en tu corazón que tú ocupas en el mío. Voy a esforzarme por ser la persona en la que pienses nada más despertarte y justo antes de dormir, y con la que sueñes todas las noches. Si me das lo que necesito, prometo sacarte sonrisas día a día. Prometo ser la que te quiera por encima de todo y de todos, prometo ser tu princesa. Si tú me prometes quererme a cada minuto que yo te querré.
Y como te digo que nunca quise a nadie como te quiero a ti, te digo también que nadie jamás va a saber quererte como lo hago yo.
Puedes tener un millón y medio de defectos, que a mis ojos no lo serán. Puedes, también, mirarte en un espejo y pensar que eres feo, del montón, guapo, o guapísimo, sin embargo a mí me parecerás el chico más lindo que pueda existir. No hay nadie perfecto, pero tú eres la persona que más se acerca a ese término. Puedo mirar otros ojos, que siempre pensaré que tu mirada es la más bunita. También sabré que tus mofletis son los más monos y perfectos que he visto. Siempre veré tu sonrisita como la más mona que haya, siempre pensaré que tu boca, tu nariz, tu culo superan con creces a las del resto. Y podría seguir nombrando cosas de ti que me gustan o, mejor dicho, que me encantan. Esa risa tonta que te sale a veces. Eso que me hace sonreír cada vez que te escucho. Todo, tú. La razón por la que me sale esa sonrisilla tontita cada vez que oigo tu nombre, lo que hace que piense que eres el mejor que existe, que nunca habrá otro como tú. La razón de todo esto es que te quiero. Pero no como se quiere normalmente, no. Más de lo que se suele querer a alguien.
Y pienso luchar, porque yo lucho por lo que quiero; y a ti, precisamente, lo único que hago es quererte. Pienso luchar por ocupar el lugar en tu corazón que tú ocupas en el mío. Voy a esforzarme por ser la persona en la que pienses nada más despertarte y justo antes de dormir, y con la que sueñes todas las noches. Si me das lo que necesito, prometo sacarte sonrisas día a día. Prometo ser la que te quiera por encima de todo y de todos, prometo ser tu princesa. Si tú me prometes quererme a cada minuto que yo te querré.
Y como te digo que nunca quise a nadie como te quiero a ti, te digo también que nadie jamás va a saber quererte como lo hago yo.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Me di cuenta tarde, que te perdí, por pensar que te tenía.
TODAS LAS
PALABRAS QUE TE QUIERO DECIR SE ME ROMPEN ENSEGUIDA. No me quedan flores, me
arrancaron la raíz, se pisaron las semillas. ME DI CUENTA TARDE, QUE TE PERDÍ,
POR PENSAR QUE TE TENÍA. Creo que los bares se deben abrir para cerrar las
heridas; Y TODAS LAS NOCHES, ME ACUERDO DE TI, y te olvido cada día.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Profundizando.
Me despierto, como
siempre, entre mis sábanas. Y en la milésima de segundo que mis ojos tardan en
abrirse, en mi cabeza surgen un millón de pensamientos. Siento que hoy va a ser
mi día, que me voy a levantar dispuesta a comerme el mundo. Pero no, en el momento
en que mis ojos terminan de abrirse, vuelvo a la realidad. Pienso que no tengo
ninguna razón por la que levantarme de la cama, y mis ganas de sonreír van
cayendo en picado, ¿por qué? Pues bien, os lo diré, a ver si así os dais cuenta
un poco de las cosas.
Se me hace muy complicado
levantarme cada día con la idea de que mi abuelo no está, no solo en Lugo, sino
que tampoco en Gijón. Es muy difícil asimilarlo, puesto que mi abuelo era el
mejor, sin exagerar. Era el único que me daba la razón cuando la tenía, era el
único que sabía que cuando yo lloraba no tenía ganas de hablar, por lo que no
me pedía explicaciones, solo me abrazaba. Era él siempre el que me ponía
delante de todo y de todos. Y ahora ya no está. Se hace muy duro, porque no era
solo mi abuelo, no, era la única persona que me entendía y me apoyaba. Y se ha
ido.
Mi abuelo lo era, lo es,
y lo será todo. Pero también está mi padre. Bien, veréis, mi padre ahora mismo
también lo es todo. ¿Que por qué? Muy sencillo. No es un padre cualquiera, no.
Normalmente se suele decir, que las hijas compaginan mejor con sus madres. Pues
en mi caso no. Mi padre lo es todo. Mientras mi madre se dedica a pasar de
todo, mi padre es el que siempre está conmigo, el que entiende que me agobio,
que estoy nerviosa, que no se toma mal una mala contestación mía, porque sabe
que estoy mal. Eso es comprensión, sí. Y tampoco está, no está aquí, a mí lado.
Hace dos semanas que se fue a Gijón, y están siendo los peores días de mi vida.
Lloro día tras día, y mi padre no está aquí para abrazarme y preguntarme “¿A
quién tengo que pegar?”. No está para decirme que no merezco estar como estoy
por culpa de nadie, no está para decirme que valgo más que cualquier palabra.
No está para darme su discurso de que era su niña, y siempre lo seré, por mucho
que crezca. Y eso, dadas mis circunstancias, duele. Porque un padre siempre
dice la verdad, no sería capaz de mentirme a mí, su propia hija, es por eso que
sus palabras son las únicas que me creo. Y si lo echo de menos ahora, que
‘solo’ van dos semanas, no me imagino más adelante.
También están las
personas que tratan de amargarme la existencia. Y las llamo personas por no
llamarlas otra cosa. Sí, esa gente que lo único a lo que se dedica es a
inventar sobre mi vida, a mentirles a los demás sobre mí. Gente que se cree que
me conoce a la perfección, que creen que saben todo lo que me pasa y cómo me
siento a cada momento, cuando en realidad no tienen ni puta idea de lo que hay
en mi vida. ESA GENTE. ¿Sigo? Gente que miente. Y hace daño. Dicen que les
importo, dicen que me quieren, y no es así. No sé por qué lo hacen, y a decir
verdad, no quiero ni saberlo, pero hacen daño. Porque al final todo se termina
sabiendo. No sé si son conscientes del daño que me hace, de la mierda que me
hacen sentir. Si son conscientes, son unos hijos de puta en mayúscula y con
todas las letras, y si no lo saben, es que no me conocen en absoluto.
Y, por último, lo más
difícil de obviar. Algo a lo que me enfrento día a día desde hace mucho tiempo.
Sí, se trata del pulso que están haciendo mi cabeza y mi corazón. Mi cabeza
piensa, y me dice día a día “Tania, no necesitas a nadie para complementarte.
Tú sola eres una persona, no eres una mitad de nada. Una princesa sigue siendo
princesa sin su príncipe. No te rayes por nada, todo llega, no te impacientes,
no trates de encontrarlo ahora. Sonríe,
y levanta la cabeza, que se te cae la corona”. Sí, aunque no lo creáis, esto es
lo que pienso. Y cuando estoy a punto de hacerle caso a mi cabeza, aparece mi
corazón, sin darse por vencido en esta batalla. Siento una presión dentro de
mí, mientras me dice “Tania, necesitas el cariño de alguien, necesitas a
alguien con el que compartir tu amor, y tu vida. Y sabes que ese alguien es él.
Sabes que probablemente te hará daño, es más, estoy segura de que te lo hará,
pero venga, arriésgalo todo, el que no arriesga no gana. Es tu media naranja,
sin él no eres absolutamente nada, sin él a tu lado te va a resultar imposible
sonreír”. ¿Y qué hago? Rayarme; rayadas por aquí, rayadas por allá.
Todo esto es la razón por
la que cada día tengo que soltarlo todo en un par de llantos, esto es todo lo
que me impide sonreír y ser feliz como me gustaría. ¿Me entendéis ahora? ¿Por
qué creéis que cuando me preguntáis qué me pasa no os lo cuento? No es porque
no confíe en vosotros, no es porque os esté mintiendo. Es porque no soy capaz
de explicarle a nadie lo que acabo de escribir ahora. ¿Os pensáis que es fácil
contestaros con lo que en realidad me pasa? No, no es para nada fácil. No
siempre tengo ganas de contar cosas, es más, pocas veces tengo ganas de hablar.
Me ha resultado muy difícil decir todo
esto, pero ahora espero que antes de hablar, os pongáis en mi piel. Y que
cuando os contesto “No me pasa nada, son solo rayadas”, sepáis de que se trata.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Es cuestión de quererse a pocos.
Realmente no sé cómo sentirme ahora mismo. Siento una mezcla de rabia, ira, tristeza y un sinfín de sentimientos negativos. ¿Y todo a cuento de qué?
Resulta que estoy bastante harta de algunas situaciones. Los que yo consideraba mis amigos, ahora me están dando mucho la espalda. Y no estoy hablando concretamente de ofrecerme unas cálidas palabras para aliviar el dolor que sufro dadas las circunstancias, ya que siempre he sabido apañármelas yo solita en situaciones similares, siempre he tenido que ser fuerte, y sacar fuerzas de donde no las tengo. No hablo solo de eso, sino del desprecio que muestra la gente hacia mi ayuda. Me intereso por el estado de ánimo de mis amigos y procuro que en todo momento estén bien, que olviden por un rato sus problemas. ¿Y qué recibo a cambio? Malas contestaciones y malas palabras. Entiendo que en algún momento no tengan ganas de hablar, o de dar explicaciones, pero cuando todo eso se repite, mosquea un poco. Pero eso no les da derecho a pagar conmigo sus problemas o a menospreciar mi ayuda, ya que yo nunca les he hecho nada parecido.
Después de mucho reflexionar, he tomado la decisión de que voy a empezar de cero. Cambiaré de amigos, cambiaré yo, porque admito que lo necesito. Y me pensaré muy seriamente quién se queda en mi vida y quién se larga. Ahora mismo podría daros muchos nombres, porque a estas alturas sé quién está y quién no, y quién agradece mi ayuda y quién la ignora. Así que intentaré disfrutar de lo que queda de vacaciones, y así poder empezar de cero cuando comience el curso. Porque ya pasé muchas, pero a mí el curso que viene, no me lo amarga absolutamente nadie.
domingo, 26 de agosto de 2012
Maybe.
Yo antes pensaba que las malas rachas duraban dos días, y que los problemas a los que me afrontaría en ellas serían estupideces. Y ahora me doy cuenta de que no, de que duran más de lo que soy capaz de aguantar, y que me afronto a cosas más graves de las que me imaginaba.
A veces siento que todo me supera, que la adolescencia no es como yo esperaba. Me llevo desilusiones por parte de todo el mundo, me utilizan. Y me doy cuenta de todo, soy demasiado buena, y eso suele ser un problema. Porque de buena, tonta, y de tonta, me pisan. Y llega un momento en el que exploto, que mi paciencia se agota y que la gota que colmó el vaso hace que todo se encharque. Y me enfado, lloro hasta quedarme sin aire. Y, ¿sabéis por qué? Porque soy una simple víctima de la vida, de la suerte tan mal repartida, como todo el mundo. Soy un jodido popurrí de sentimientos, una persona a la que todo le pesa, alguien a quien le toca tragar las putadas que la vida le obliga a comerse de un solo bocado, mientras la gente le da la espalda.
domingo, 12 de agosto de 2012
Para el mejor de todos.
Dicen
que el valor de una persona se mide por el vacío que deja cuando se va. Y tú
has dejado uno muy grande, tan grande que nadie será capaz nunca de llenarlo.
Recuerdo
cada uno de los momentos que viví contigo. Cada uno mejor que el anterior,
siempre plagados de sonrisas y alegrías. Cuando me esperabas en el aeropuerto
de Suíza, y me dabas el mayor abrazo que podía recibir de alguien. Cuando me
llevaste al hospital, por aquel golpe que me dí en la cara. Siempre te
recordaré como el mejor de todos, aquel hombre fuerte que se reía de todo lo
que se le pusiese por el camino, que era capaz de afrontar todo con una puta
sonrisa en la cara. A pesar de la fuerza, a todos nos acaba llegando el momento
de marchar, pero, aunque ahora me ahogo en lágrimas, y no pueda soportar el
hecho de que te vayas, en el fondo estoy contenta porque aproveché cada uno de
los minutos a tu lado, haciéndote feliz. Porque sé que siempre fui, como dice
la abuelita, vuestro primer amor. Y siempre lo seré, como también tú siempre
serás el mejor para mí. Porque me diste lo que ningún abuelo sería capaz de
darle a una nieta, porque cuando estaba a tu lado se me iban las penas. Por
todo, porque a ti te debo una vida, ¿qué digo? Más de una.
Y
decir que en realidad tú no te fuiste, ni te irás nunca, porque tu recuerdo me
acompañará toda la vida, vaya a donde vaya, y será lo que me haga fuerte y me
mantenga a flote. Porque fuiste, eres y serás un ejemplo a seguir, porque todo
el mundo te quiere y, aunque no pudieras ser muy consciente de ello, todos
estábamos ahí en estos días tan duros para nosotros y, en especial, para ti.
Porque al menos te fuiste sabiendo que todos te queríamos, y que te querremos
siempre, y aunque ahora no puedas verlo, en un mar de lágrimas todos esbozamos
una sonrisa al recordar los momentos que cada uno de nosotros vivió contigo, y
la suerte que tuvimos de que formaras y formes parte de nosotros.
Y
por último, decir que seré fuerte por ti, porque sé que no quieres que nadie
sufra demasiado. Siempre serás el mejor, siempre siempre, nadie nunca llenará
el vacío que dejaste.
Atentamente,
te quiere mucho, tu primer amor.
jueves, 2 de agosto de 2012
--
“Me abracé a tu
recuerdo. Derramé mil y una lágrimas imparables que hicieron viajes secretos en
busca de tu presencia. Muchas noches me hice poetisa solo para ti. Incluso mis
sentimientos, maltratados por la trama, se convirtieron en tus esclavos. Solo para
conservar este amor podrido de esperanzas sin sentido ni razón. Mi cuerpo, mi
alma, quedaron vacíos ante este derrumbamiento sensiblero. Creí que tú tenías
la culpa del interminable sufrimiento que afligía. Ahora sé que yo soy la única
que perdió la razón un capricho insatisfecho. Puedo
demostrarte que solo le vendí mi tiempo a esta tortura llamada desamor, pero
también puedo decirte que nunca me quisiste como yo quería que me quisieras.”
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
.jpg)

.jpg)
.jpg)